Sal

La sal de los alimentos puede ser culpable de enfermedades autoinmunes


Durante décadas, los médicos nos han estado aconsejando que reduzcamos el consumo de sal, a fin de reducir las probabilidades de un ataque al corazón o un derrame cerebral. Ahora, puede haber una nueva razón para evitar el condimento: Unos estudios con roedores y células cultivadas revelan que la sal dietética podría fomentar las enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple y la enfermedad inflamatoria del intestino.

Los estudios “han hecho un fabuloso trabajo avanzando en el conocimiento y la exploración de algo que puede ser clínicamente importante”, dice David Fox, inmunólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, que no participó en la investigación. Daniel Cua, inmunólogo de Merck Research Laboratories en Palo Alto, California, también está de acuerdo. El trabajo “está muy bien hecho, con mucha claridad de su mecánica”.

Los resultados indican que la sal estimula la especialización de las células TH17. Aunque estas células inmunes nos protejan de bacterias y hongos dañinos, también están implicadas en enfermedades tales, como la enfermedad inflamatoria del intestino, esclerosis múltiple, y psoriasis. La células TH17 maduran desde unas células T no especializadas, y, dependiendo de sus influencias, pueden llegar a ser beneficiosas o destructivas.

Los investigadores convergieron en estos resultados desde diferentes direcciones. El immunobiológo David Hafler, de la Escuela de Medicina de Yale, y sus colegas, encontraron que las personas que comen mucha comida rápida albergaban más células TH17. Uno de los ingredientes que contiene la comida rápida en cantidades prodigiosas es la sal. Para determinar si la sal tenía que ver con el exceso de células TH17, Hafler y colegas cultivaron células T no especializadas T con cloruro de sodio. “Los resultados fueron quizá las más impresionante de mi carrera como investigador”, comentó. Se fue elevando modestamente las concentraciones de sal, imitando los niveles de los tejidos de un animal que come una dieta alta en sal, y células TH17 fueron aumentando en número, madurando en los cultivos, en casi 10 veces. Y empezaron a provocar la inflamación molécular, lo que indica que se habían convertido en una variedad perjudicial.

Lo siguiente que comprobaron fue si este nefasto efecto ocurría en los animales. Dispusieron a los ratones para desarrollar una encefalomielitis autoinmune experimental (EAE), se trata de una enfermedad neurológica similar a la esclerosis múltiple, que es fomentada por células TH17 “malas”. Se alimentó a los roedores con comidas que contenían tanta sal como una dieta occidental típica. En comparación con los animales que vivían con los alimentos bajos en sal, los +ratones con comida rica en sal desarrollaron EAE antes, y tuvieron síntomas más graves+, según informó el equipo en Nature.

Trabajando de forma independiente en el grupo de Hafler, la bióloga computacional Aviv Regev, del Broad Institute en Cambridge, Massachusetts, el inmunólogo Vijay Kuchroo, de la Harvard Medical School en Boston, y sus colegas, también consiguieron una relación entre la sal y la autoinmunidad. Ellos hicieron un seguimiento a la actividad de los genes durante el período de 3 días de maduración  de una célula TH17 y descubrieron el circuito molecular que controla el proceso. Uno de los genes más influyentes de esta red fue el SGK1, que tiene una conexión salina ayudando a las células a gestionar los niveles de sodio. Usando los cultivos de células T, el equipo descubrió que la sal promueve la especialización de las células TH17 a través del SGK1.

Los niveles de sodio son más altos en los fluidos de los tejidos del cuerpo, donde las células TH17 luchan con los patógenos, que en el torrente sanguíneo. Las sensibilidad a la sal de las células TH17 puede ser adaptativa bajo condiciones normales, asegurando que se active en el lugar correcto. “Si quiere que las células T se activen en la sangre periférica”, dice Hafler. “O quiere que se activen cuando entren en los tejidos.”

Pero el aumento de los niveles de sal por comer mucha comida salada podría significar un problema. Las implicaciones clínicas de estos hallazgos pueden ser profundas, señala la genetista Judy Cho, de la Escuela de Medicina de Yale, que no participó en la investigación. Por ejemplo, las enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple y la diabetes tipo 1, se han vuelto más frecuentes en las últimas décadas, y “el enorme aumento del consumo de sal podría explicar esto.”

Ahora bien, los investigadores deben confirmar que la sal es un factor en las enfermedades autoinmunes humanas, afirma el inmunólogo John O’Shea, delInstituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel, en Bethesda, Maryland. La gente no debería asumir que esta relación es “un hecho” en los humanos. Los científicos están dispuestos a averiguarlo, anota Kuchroo. “El escenario está listo para hacer experimentos precisos y poner a prueba la hipótesis.”


– Imagen: No dejar pasar la sal. Crédito:N. Yosef et al., Nature 495 (6 March) © 2013 Nature Publishing Group.

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Publicado el 18/03/2013 en Salud. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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