Ichmul

¿Qué pasó en Ichmul?

Humanoide

El pasado domingo se emitió en el programa español Cuarto Milenio un reportaje sobre lo que podría haber sido la colisión de una nave extraterrestre en la península de Yucatán. Un Roswell mexicano.

Leopoldo Zambrano, colaborador de este blog, ha publicado en el suyo “Meditaciones de un fumador” un extenso artículo explicando lo ocurrido. Os incluyo aquí un resumen.

Ichmul es una pequeña localidad del municipio de Chikindzonot, en el estado de Yucatán. Cuenta con 893 habitantes y se encuentra a 30 metros sobre el nivel del mar.

La primera referencia al caso la tuve el día 27 de septiembre, cuando se publica en “El Diario de Yucatán” una nota alusiva a la caída de un supuesto OVNI bajo el título Cae en el Sur una “bola de candela”.

Esa nota era un rumor con sello oficial de prensa. No fue sino hasta el día siguiente que vi una noticia publicada el mismo día que la anterior en el sitio de la investigadora Ana Luisa Cid, donde, además de la fotografía ya descrita, presenta imágenes de los restos encontrados en la zona, ahí supe a lo que se refería la nota anterior cuando menciona que alguien se llevó los restos del lugar; sí había restos, no era sólo un rumor.

Al examinar las fotos, la forma del material me pareció algo familiar, y de pronto me vino a la cabeza lo que podría ser; fulgurita, ya me había topado con ella en alguna lectura. La fulgurita es una suerte de mineral relacionado con las descargas eléctricas. De forma natural se da por la caída de un rayo que funde los minerales del lugar donde toca tierra, pudiendo llegar a encontrarse su rastro hasta una profundidad de 5 metros, ramificándose en su trayecto. Debido a la temperatura que alcanza, funde el material circundante, quedando como una huella de la descarga cuando el rayo se disipa. Este tipo de formaciones pueden ser producidas artificialmente por cualquier tipo de corriente eléctrica, pero a diferencia de las fulguritas naturales, las artificiales son de una consistencia un tanto diferente y, por lo general, no presentan las ramificaciones de una descarga atmosférica; sin embargo ambas se forman bajo el mismo principio, calor producido por una descarga eléctrica. Las fulguritas producidas por un rayo son bastante frágiles, mientras que las creadas con otro tipo de corriente pueden ir desde lo frágil hasta algo más resistente, dependiendo de la tensión y el tiempo de exposición, pero son igual de quebradizas. El rayo dura milisegundos, pero puede contener una tensión eléctrica de 100 millones de voltios equivalentes a unos 30,000 grados Centígrados, esa es la razón de su formación casi instantánea y la alta fragilidad de los restos fundidos, mayor a la del esqueleto de un erizo de mar. Le hice saber mis sospechas a Ana Luisa y le pareció interesante la hipótesis, haciendo un pequeño agregado en su nota para mencionar la posibilidad de que se tratase de este material.

[…]

Seguir leyendo el artículo completo en el blog de Leopoldo.

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Publicado el 22/10/2013 en mentira. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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